• Kelly Rodriguez

Tiempo de Cambio...



El año era 2007, y mi vida estaba a punto de dar un giro significativo. Mi esposo, mis dos bebés y yo nos mudábamos al sur de México, ofreciéndonos para ayudar a establecer un ministerio de adoración en la iglesia de mi cuñado. Esta foto se tomó durante la "semana de mudanza", cuando bajamos todas las pertenencias que necesitaríamos para la estadía indefinida. No tenía idea de todo lo que estaba por venir...


Nos mudamos. Con entusiasmo. De buena gana. Sin reserva.


No sabíamos cuánto tiempo Dios nos tendría en Tabasco, México, pero estábamos preparados para permanecer todo el tiempo que Él deseara. Dejamos nuestros trabajos, vendimos nuestras pertenencias no tan necesarias, juntamos a nuestras hijas de tres años y seis meses de edad y nos dirigimos al sur. Fue ciertamente comenzar a caminar en fe. Sabíamos cuál era nuestro objetivo y nuestro propósito, y tuvimos la paz de que era el paso correcto.


Teniamos hambre. Para ser utilizados. Para ser una bendición. Para crecer.


Necesitábamos expandirnos más allá de una escala profesional, más allá de los signos de dólar y el ajetreo. Anhelabamos ver qué más Dios nos podria enseñar y hacer en nosotros. Sabíamos que Él nos había equipado con ciertas habilidades y talentos, y vimos una necesidad que requería que las personas con las mismas cualidades vinieran y la llenaran. Sin lugar a duda, sabíamos que el Espíritu Santo nos estaba guiando hacia esta nueva temporada.


Era arriesgado. Financialmente. Físicamente. Mentalmente. Emocionalmente


Pero no espiritualmente. Espiritualmente tenía perfecto sentido. Se requería fe. Se requería dejar nuestro consuelo, alejarnos de nuestros recursos financieros “garantizados” y alejarnos mucho de aquellos a quienes amamos y de quienes dependíamos. Nos estábamos exponiendo a riesgos y peligros (en lo natural), pero también nos estábamos exponiendo a ver Su abundancia y suficiencia en todas las cosas. Vimos una y otra, y otra vez Su protección, Su provisión, Su favor, Su fortaleza en nosotros, Su gracia cubriéndonos ... y fuimos cambiados. Yo fui cambiada.


Tabasco me cambio. No la ubicación física en sí, ni mis experiencias culturales allí. Fue entregarme a Dios en la ida ... y en la estancia. Hubo momentos muy, muy difíciles que experimenté mientras estábamos allí, pero no tenía nada que ver con la gente o la comida o el cambio en las finanzas o el clima o las chinches, serpientes y escorpiones. Mis momentos más difíciles y desgarradores vinieron cuando me encontré cara a cara conmigo misma. Con quien realmente era. La realidad de mi carne, viva y activa, y causando estragos en mi mundo. Cuando vivía en los Estados Unidos, tenía mi trabajo, mi automóvil, un horario apretado, cosas que hacer, gente que ver, lugares a que ir, metas que alcanzar ... y aún no me había visto obligada a enfrentarme a mí misma en toda mi en-gloriosidad. Entonces, Tabasco era un espejo de cuerpo entero hermoso, tropical y de colores brillantes que me obligó a mirarme y decidir. ¿Voy a seguir siendo y vivir de esta manera? ¿O estoy dispuesta a sacrificar mi YO en el altar? No es un acto grotesco o mórbido de autodefiguración, sino más bien una rendición permanente de mis costumbres y hábitos obstinados, mi control egoísta.


Literalmente, hubo un día en que el Espíritu de Dios me habló con suavidad y firmeza y me dijo: “Tienes una opción. Puedes elegir tener tu camino y, en el proceso, perder lo que realmente anhelas. O puedes rendir tu camino y dejarme que te lo haga. Tu carne lo odiará, pero verás lo que realmente deseas hacer realidad. Pero hoy, elegirás."


Fue un momento sobrio y santo. Tomando lugar en una vieja camioneta roja, conduciendo por un camino de tierra lleno de baches, sosteniendo a mi bebé, con lágrimas corriendo por mi cara. Sabía que tenía que elegir a Él. La otra opción no era opción en absoluto. Sabía lo que había por esa carretera. Soledad, arrepentimiento, personas dañadas, y el dolor de la oportunidad perdida, y una vida que nunca se convirtió en lo que Él había diseñado.



Fue por este camino lleno de baches que mi corazón fue lentamente, día a día y por Su gracia, siendo ablandado y moldeado. Se produjeron cambios eternos en mí que todavía están dando frutos hasta hoy.


No sé dónde te encuentras hoy, si te encuentras en una encrucijada de cambios o si vas por tu propio camino lleno de baches en el proceso de cambio. Pero dondequiera que estés, cuando Él te habla a tu corazón y te dice que elijas, elige Su camino. No temas. No escuches las voces que te dicen que te fallará ... son mentiras, directamente del padre de las mentiras. Escuche a la Voz pequeña y tranquila que te recuerda tranquilamente que Él es el gran Yo Soy, que te ha creado para Su placer y Su propósito, y que te llevará a todo tipo de aventuras maravillosas, difíciles y emocionantes si sólo te rindes a Él.


¿Estas listo para un cambio? Hoy, donde estás parado, Él te está diciendo que elijas.


“Pero, si a ustedes les parece mal servir al Señor, elijan ustedes mismos a quiénes van a servir: a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Éufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ustedes ahora habitan. Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Señor”   Josué 24:15 (NVI)


Elige su camino. Para ti. Para tu futuro. Para tu familia. Para tus generaciones que vendrán después de ti. Para el propósito que Él ha creado en ti. Para Su placer y deleite. Escogé. Y elige bien.


¡El esta contigo!


Kelly


**Fotos fueron tomadas en Comalcalco, Tabasco, Mexico en el 2007. La primera foto fue tomada fuera de la tienda de comestibles similar a Walmart en la ciudad. La foto de abajo es el camino que llevaba a la casa donde vivíamos. ¡Había monos viviendo en esos árboles! Muchas historias maravillosas y buenos tiempos.


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